LA SOMBRA DEL FARAÓN

He pretendido crear una novela entretenida, rápida de lectura y de trama cautivadora, como es Egipto.

Hace años, cuando visité el país, quedé tan impresionado por su cultura y su encanto, que leí todo cuanto encontré sobre su pasada gloria. Encontré novelas que me encantaron, y otras que no tanto, pero en general, cuando leo una novela, no puedo evitar pensar cómo la escribiría yo, que le falta, le sobra, etc. No estoy al corriente de las novelas actuales, puesto que tengo por norma no leer novelas antes de escribir una, pues mi forma de escribir es muy instintiva y temo introducir en mi cabeza ideas de otros, pero estimo que las novelas clásicas trataban el periodo de una manera un tanto encorsetada.

Por eso emprendí esta aventura con un tema que parece tan tópico y tan trabajado, pero en mi opinión, creo que no se le ha dado un enfoque moderno en cuanto al tratamiento de los reyes y dioses, desde un punto de vista humano. Al fin y al cabo, la religión Atoniana era la cuna del primer humanista, y siempre se les ha tratado bajo el prisma de la épica y la mística que envuelve a faraones y dioses. También se evita casi sistemáticamente el aspecto sexual de la vida cotidiana (recuerdo como excepción al inigualable Terenci Moix) en el antiguo Egipto, que yo he tratado de reflejar.

No voy a pretender que mis hipótesis históricas sean absolútamente ciertas, pues ya digo que La Sombra del Faraón no es sino una novela, pero sí tienen un respeto absoluto por la realidad.

Así pues, y como en mi primera novela, pretendo romper con algunos mitos o tópicos para hacer de un momento tan novelado un relato original.

Será el lector el que juzgue si he conseguido mis propósitos, aunque con uno me conformo: Entretener al lector. Dejarle con un buen sabor de boca, y tal vez sugerirle que visite el país, pues quizás le cautive como me cautivó a mí.

No puedo dejar de dar las gracias a Ediciones B por apostar por mí de manera tan franca y amigable, a Delsan por lanzarme hasta donde estoy con mi primera novela, partiendo de cero, y a los lectores por confiar en mí.

Santiago Morata